compartimos mas que un orgasmo. Un restaurante chino y una conversación de motel.
le robamos cigarrillos a extraños.
nos bebemos el vino de un trago y hablamos de amores lejanos
de amores que nunca fueron amores
de tiempos que no tuvieron reloj.
mi locura recorre su espalda y se queda en su cuello
como en los viejos tiempos
como hace un año
cuando hasta el sexo se nos escapaba de las manos y de la ropa
cuando la complicidad tenia sentido en tu cama o en la mía
me acabas de dejar, frente a un numero imaginario que te recuerda y te quiere hacer ecuación imposible
esta vez no es la historia, sino la administración.